El blog de A Mosca

La primera editorial de publicaciones en la pesca a mosca

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Han llegado a la redacción de este Blog, desde diferentes puntos del mundo, que tratemos de explicar en qué consiste la Técnica de Ninfa en España o la Spanish Nimphing , como la llaman algunos, y con este artículo trataremos de explicar de foma muy concisa qué y cómo es la Técnica de  Ninfa en España.

La pesca a ninfa española, no es un pesca propiamente de origen español, si no más bien la aplicación particular de técnicas aprendidas e importadas de las competiciones internacionales, donde se reúnen grandes pescadores que investigan y aplican conocimientos propios o ancestrales a formas más concretas  y actuales.

Magnífico ejemplar de 53 centímetrosEspaña sí tiene un sistema de pesca genuinamente español, que es la mosca ahogada y pescada con buldó (pequeña esfera de plástico que puede cargarse con agua para favorecer el peso de la línea y lanzar a una distancia prudencial), técnica que se realiza con cañas de spinnig o lance ligero. Sin embargo, la pesca a mosca y sus derivados, son una técnica que se usa en España de manera relativamente más moderna. Apenas hace cincuenta años no era una técnica conocida en este país y que sin embargo, hasta nuestros días, ha ido tomando adeptos a gran velocidad.

Pero es evidente que lo que se ha ido consiguiendo en la pesca ninfa y la popularización de ésta es por su validez en acción de pesca y como consecuencia directa de la utilización en competiciones dada su eficacia. Así, de esta manera, a causa de la razón de esa eficacia (que es el objetivo de cualquier competición: alcanzar mayor eficacia para ser más competitivo) se han ido desarrollando diferentes técnicas que veremos a continuación.

Así pues, el competidor actual no usa en realidad una técnica u otra, sino una continua fusión de técnicas que es difícil distinguirse desde fuera, ya sea por las ninfas empleadas, la longitud de bajos, lances, etc. En la competición, como ya hemos dicho, se termina haciendo una pesca de tipo “fusión”, porque la competición de pesca a mosca exige pescar en un tiempo determinado un tramo de río limitado que no ha elegido el pescador, si no la suerte de un sorteo. Es por esto que el competidor tiene que cambiar y adaptar continuamente su técnica en función de la fisonomía del tramo de río que ha de pescar, pues pasa de una poza a una rasera, de aguas someras o a corrientes fuertes, etc. sin tiempo que perder. Un competidor no puede limitarse con la especialización de una sola técnica, tiene que ser bueno en todas, aunque le gusten más unas que otras.

La pesca a ninfa de competición es una fusión de técnicas que exige del pescador una atención constante en todo su equipo y el entorno a la hora de pescar. Posiblemente no es tan bella como la mosca seca, en eso estamos puestos de acuerdo el 95% de los pescadores, y sin embargo gana adeptos por su eficacia y porque una vez conocida y sabiendo pescar a ninfa, se conoce una nueva y verdadera emoción, y una estética diferente. Además, y sobre todo esto, podrá pescará durante todo el día y en todos los escenarios, alternando la mosca seca con las ninfas, ya que la mosca seca limita en sí misma las posibilidades de pesca.

Pero para llegar a la fusión de técnicas, hay que conocer la particularidad de cada una de ellas, y eso vamos hacer.

La pesca al hilo

Esta técnica se basa en la práctica eliminación de la cola de rata. Queda sustituida (o convertida en el backing) por una línea de grueso suficientemente aparente 0,50 Ø  al que iremos añadiendo posteriormente un bajo cónico y anudado a base de tipest hasta dar con el grosor con el que se desea pescar. Naturalmente el lance de esta técnica es pura inercia de acción de la caña, ya que prescindimos del peso que proporciona la cola de rata. Normalmente se usa con ninfas muy poco pesadas, o sin peso y también las denominadas “perdigones” (foto 1), que aportan muy poca resistencia al agua y se hunden con facilidad, de hecho los montajes de estas imitaciones no suelen superar el anzuelo del 16.

Su éxito se basa en dos acciones diferentes: A) la falta de resistencia en el agua por parte del señuelo, que se hunde rápidamente y pesca a la profundidad deseada antes que otra ninfa igual de pequeña, pero con materiales tradicionales y B) al no tener peso de la línea, la tensión de la picada es real en cualquier caso de forma que la ninfa nunca se ve sustraída en su recorrido porque la cola de rata avance más o menos de prisa respecto de la velocidad de las aguas en las que nadan las ninfas, y por lo tanto se gana en la “naturalidad” de la ninfas bajo el agua. Si la tensión de la línea es correcta, cualquier movimiento de las ninfas (toques en el fondo o rebotes de éstas sobre las piedras del lecho del río)  o su posible picada, es inmediatamente detectada por el pescador y por lo tanto la acción de la clavada es instantánea.

Con esta técnica podemos pescar en muchas posturas: lateral, aguas arriba o dejando que caigan a 45 grados barriendo aguas abajo.

Esta técnica de “Al hilo” es tremendamente eficaz pero requiere entrenamiento, ya sea en la forma de lanzar las ninfas, como en conseguir mantener siempre el contacto de la tensión del hilo durante toda su trayectoria.

Pesca a la Polaca

Como su propio nombre indica provine de técnicas de pescadores polacos. La diferencia de la pesca Al Hilo, radica en que a la Polaca se utilizan ninfas más pesadas, colocando una o varias, aunque lo normal es que sean dos en posición de ramal, colocando la más pesada en posición de punta para que sirva de lastre (Foto 2) y hunda con velocidad el aparejo. La que corresponde al ramal, es realmente la ninfa que pesca (Foto 3), una mosca mucho menos pesada que pretende ser la que imita la supuesta comida que se encuentra en el río. Pero atención, la ninfa de lastre puede y de hecho da, también grandes sorpresas.

Hay diferencias importantes en las técnicas de uso respecto a la anteriormente mencionada, ya que en este caso sí hacemos uso de la cola de rata, los bajos son más cortos y se pesca de forma lateral, cargando las ninfas en la cabecera de la poza o la corriente y dejando que llegue el aparejo hasta el fondo, luego, manteniendo la tensión del bajo, se la sigue hasta la salida del pozo o la corriente, creando una sensación de bamboleo precipitado por la velocidad del agua y provocando la picada cuando las ninfas comienzan a ascender, concibiendo la ilusión de cara a la trucha que es el ascenso de las ninfas hacia la superficie. Sin duda, el secreto está en la tensión constante con las ninfas.

Realmente se trata de una pesca de corta distancia, quizá entre los 1 y 7 metros, más bien en aguas de corriente fuerte o cuando hay que rastrear el fondo de una poza. Aunque desde luego esto son normas generales, se adapta bien a las circunstancias del pescador y del río.

La pesca con tandem

Es una técnica que exige una cierta habilidad que en ocasiones puede resultar complicada, sobre todo si pretendemos pescar a cierta distancia (más de 10 metros), ya sea por los problemas que pueden provocar los lances al encontrarnos con un peso descompensado en el aparejo (seca/ninfa) y por el deseo de que nuestras imitaciones hagan derivas correctas.

Pero vamos por partes: hay muchos pescadores que se refieren a esto cuando están refiriéndose al uso de dos ninfas, y eso no es correcto. Cuando se hace uso de esta técnica, nos referimos siempre al aparejo compuesto de una mosca seca y una ninfa. Naturalmente pretendemos que el señuelo pescador sea siempre la ninfa, pero no debemos desdeñar la acción de pesca de la seca, aunque su función principal sean dos: actuar de señalizador de picada y mantener la tensión del bajo de línea que sostiene a la ninfa.

En la pesca con Tandem no solo debemos valorar la deriva que se produce de la mosca seca, también hemos de tener en cuenta las corrientes submarinas que en muchas ocasiones no se corresponden a la misma velocidad que tenemos en la superficie. Esto nos va obligar a controlar de forma más asidua el peso de la ninfa, sabiendo de ante mano que en ningún caso puede tratarse de ninfas muy pesadas, si acaso una pequeña cabeza dorada pero sin lastrar.

Respecto a los problemas de lance y que antes he mencionado, debemos de tener en cuenta algunos aspectos para evitar este problema clásico de la descompensación de peso entre seca y ninfa: A) vigilar el lance trasero y que estire correctamente el bajo, para evitar líneas flojas o bucles cruzados. B) Si lanzamos a cierta distancia, es mejor evitar los aparejos con ramales, y convertirlo en un tren de forma que la línea que sujeta la ninfa se ate directamente a la curva del anzuelo, esto evitará nudos molestos en el aparejo o directamente en el puntal de la caña. C) Procurar no montar las secas con el hackle clásico en la perpendicular de la tija del anzuelo, sino en parachute, esto evitará que el bajo se rice y la línea que sujeta la ninfa se convierta en un buen montón de nudos que termine desesperándonos y cambiar todo el bajo y aparejo. D) Evitar en la mayor medida posible lances falsos; tirar y empujar una vez, esa es la cuetión.

La mosca seca que debemos poner debe ser alguna que tenga gran capacidad de flotabilidad como cualquier tricóptero de pelo de ciervo, pero quizá “adornado” con un bastón o penacho de color llamativo como el naranja o blanco, será un buen aliado a la hora de localizar y ver la señal de la ninfa tomada.

A trucha vista

Quizá estemos tratando el punto máximo de la pirámide de la pesca a mosca. Se trata de un ejercicio de habilidad, astucia y agudeza visual. Como su nombre indica, tratamos de localizar visualmente una pieza y pescarla en su lugar mostrándole a la trucha el señuelo en el máximo de delicadeza a la hora de movernos, lanzar, presentar y finalmente saber cuándo clavar. Sin duda una pesca muy valiosa que mide con claridad nuestra calidad de pescadores.

En este tipo de pesca nuestro equipo debe ser exigente y despojado de todas aquellas artimañas que nos ayudan a pescar. Debemos usar bajos muy largos y finos (0,10 al 0,07 Ø) y nada de señalizadotes (si acaso, como mucho, untar el bajo con grasa flotabilizadora para que cuando la trucha coma, notemos cómo la línea “tira” de la superficie del agua, esto cuando son aguas tranquilas o paradas).

Como he dicho, esta técnica reúne las mejores capacidades del pescador. El desplazamiento por el río debe ser en todo momento sigiloso (teniendo en cuenta que las truchas que podamos ver, en la mayoría de las ocasiones, estarán ubicadas en aguas someras y tranquilas) y como es lógico, al alcance de nuestra vista, seguramente no mucho más allá de los 5 metros, con lo que cualquier movimiento pondrá en guardia al pez o lo ahuyentará; estar continuamente atento a la localización de la presa; y hacer un lance suave, presentando la ninfa un metro o casi dos delante de la trucha; y finalmente la clavada, que realizaremos cuando veamos que el pez se ha desplazado y come nuestra artificial.

Los lances en general no requieren más técnicas, ni tan siquiera otras diferentes, que las misma que usamos con la mosca seca. Lanzaremos una sola ninfa en el aparejo y serán sin lastre, ya que pretendemos que la ninfa trabaje como una emergente que se eleve por la propia fuerza del agua. Los bajos largos, de 3,5 metros y en la punta otros 2 o 1,5 metros más.

Hay quien clasifica a este tipo de pesca, más atractiva que la seca por el reto de superación que supone, y sin duda se trata de un desafío para cualquier pescador.

Hay que tener en cuenta que…

No he hablado a propósito de los bajos de forma específica en cada una de las técnicas, por una razón: el uso de bajos, aunque existen unas recomendaciones estándar que ayudan a equilibrar los lances, cada competidor ajusta de forma muy variada sus bajos de pesca ante el mismo escenario.

Hay que tener en cuenta que para pescar “Al Hilo” lo hacemos con un bajo largo y con ninfas relativamente ligeras y que poco después deberemos adaptarnos a la situación con un bajo corto si queremos pescar a “La Polaca”. Si tuviésemos que cambiar todo el aparejo cada vez que tenemos que cambiar de técnicas, supondría una pérdida de tiempo que en competición no se puede permitir. Por eso los competidores buscan bajos polivalentes, para a ser utilizados en diferentes técnicas a la vez. Hablar de bajos con medidas fijas, sería llevar a error a cualquier persona que intentara entrar en competición.

Y respecto a los señalizadores, decir que en competición están prohibidos, pero como reza el dicho: quien hace la Ley, hace la trampa. De hecho la pesca al Tandem no es más que la “trampa” del uso del señalizador, aunque posteriormente se ha ido afinando convirtiéndose en sí misma en una forma de pescar. Pero también es legal y se hace uso de trozos de hilos de colores atados entre sí, marcando una posición sobre el agua de forma que nos pueden mostrar el tirón de la tomada o también la profundidad a la que estamos pescando. Y también hablaremos de el “Muelle” que no es más que un hilo de color cocido en forma de muelle y que una vez enfriado queda con esa forma, respondiendo con suma fiabilidad a cada uno de los movimientos que se suceden al otro extremo de nuestra línea. Además, tanto los “muelles” como los “hilos de colores”, ayudan a tener una visión acertada de la deriva que están teniendo las ninfas bajo el agua.

Pre-Novedad

En la Editorial Sekotia, con su colección A Mosca, ha conseguido ser el sello de libros en lengua española más especializado en técnicas de pesca a mosca. Tiene en su haber títulos y autores de reconocido prestigio y sobre este tema de la pesca a ninfa, en el año 2011, publicará un libro con este tema en exclusividad, escrito por uno de los campeones españoles más importantes, mundialistas en varias ocasiones: Josetxo Martínez

Es Gary A. Borger, con una lección práctica de pesca. El vídeo está subtitulado y segur que ayudará a más de uno a comprender lo que nos cuenta.

El libro de La Presentación en la Pesca a Mosca cuenta parte de lo que en este vídeo podemos ver. En cualquier caso es un adelanto de lo que podemos aprender leyendo los estudios y observaciones que nos aporta como biólogo y pescador experimentado. El texto, que estuvo introducido por Aitor Coterón, y se ha evidenciado el buen trabajo final pues sin duda el libro se ha convertido en la referencia de los mosqueros que empiezan o para los que ya llevan tiempo pescando y descubre con él, que pueden seguir aprendiendo ;-)

Magnífico muestra de lanzado nos llega por You Tube que no quisiera dejar de mostrar a todos los seguidores de este Blog de A Mosca

Pero todo tiene arreglo, porque no hace falta irse tan lejos para aprender lanzar. LANCE PRÁCTICO EN LA PESCA A MOSCA es el libro más vendido de la colección A Mosca, escrito por Manuel Iglesias, instructor de la EFFA (European Fly Fishing Association).

Es un libro completo que cuenta paso a paso todo lo que se muestra en este vídeo y además el libro lleva consigo un vídeo demostrativo de Manuel Iglesias con todos los movimientos necesarios para realizar estos maravillosos lances.

En esta ocasión, traemos un clásico PESCA CON MOSCA. ANATOMÍA DE UN RÍO TRUCHERO de manos de Rick Hafele.

Se trata de un breve reportaje de 8 minutos, este pescador y guía de pescadores, hace un repaso sobre los señuelos en los diferentes estadios de los insectos: larvas, ninfas y adultos, donde muestra la microfauna real y la imitación con la que pesca. También repasa los lugares habituales en los que se puede pescar y las imitaciones utilizadas según el estado de metamorfosis que en ese momento sucede.

Para complementar lo que muestra Rick Hafele, puede complementarse también con el libro Artificiales en la Pesca Mosca, de Luis Villas Tomé

No podemos negarnos a las lecciones de los clásicos para conocer técnicas de pesca que han servido a tantos para llegar hasta hoy. Técnicas, estrategias, señuelos, y amar la pesca sea como sea, ocurra lo que ocurra… Te recomiendo que veas este simpático video del que te sonreirás, porque te verás reflejado en él como pescador y como persona…

Pero si quieres completar tu formación actual y sacar partido a tu tiempo, también te recomiendo La presentación en la pesca Mosca, de Gary. A. Borger

Desde al afianzamiento y evolución de la pesca a mosca en España, el pescador cada día busca mejorar su técnica, sus materiales, sus lugares de pesca… Al igual que buscamos ese montaje de mosca que sea aceptado mejor por los peces, ese vadeador que nos permita pescar muchas horas cómodamente y la zona de pesca poco visitada; pero también buscamos la caña que cumpla las expectativas que ponemos en ella. Y a veces es difícil encontrar una caña que nos satisfaga por completo.

MOntaje de cañas para la Pesca a MoscaEs Roberto Coll Alcalde el autor de este libro que trata sobre el montaje de cañas. Casi podríamos decir, único publicado en español, llega en un momento donde los artesanos montadores se están poniendo de moda. Coll, se convertió en un experto desde 1991 por razones de autoconsumo, al no encontar las cañas en el mercado español que él deseaba. Se lanzó a montar las suya y después la de otros muchos.

A veces queremos una caña con materiales diferentes o de mejor calidad, con acabados distintos a lo habitual, con una personalización exclusiva o con unas prestaciones adecuadas al uso que le vamos a dar. En este espacio es donde entran las cañas montadas artesanalmente. Esa caña siempre será “nuestra caña”. Habrá sido montada especialmente por nosotros y bajo nuestros requerimientos. No habrá otra igual. Por lo tanto, para el pescador a mosca, se convierte en uno de sus objetivos principales: pescar como quiere, con sus moscas y… su caña personal.

MONTAJE DE CAÑAS PARA LA PESCA MOSCA, es un libro práctico sobre el adecuado  montaje y tratamiento de las cañas. El pescador no introducido en el tema encontrará pautas y consejos que le serán de gran ayuda a la hora de comenzar con el montaje de su primera caña, para seguir avanzando en este arte y de valor en alza. El pescador-montador experimentado, ampliará los conocimientos con trucos o técnicas de trabajo que posiblemente todavía no conozca.

Y todo esto sin olvidar una cuestión de la que se suele hablar poco en el mundo de la pesca: la reparación de las cañas de mosca; el portacarretes que no ajusta o está roto; la empuñadura que se ha estropeado con el paso del tiempo; o una anilla desgastada por el roce de la línea,… Todos estos defectos tendrán fácil solución.

El lector y aficionado podrán alcanzar los siguientes objetivos:
• Seleccionar un blanck apropiado para la caña que desea.
• Construir la caña a su gusto por acción y estética
• Solucionar problemas de defecto, ya sea de cañas propias o ajenas
• Descubrir pequeños secretos profesionales para mejorar la caña que ya tenemos
• Reparar las cañas por rotura o desgaste de uso

A veces, por desconocimiento de las técnicas que se deben emplear, dejamos apartada alguna caña que con una sencilla reparación, volverían a estar como nuevas en el río y podrían depararnos otras muchas espléndidas jornadas de pesca… El libro tiene previsto aparecer en el mercado en el mes de septiembre.

José Antonio Suárez García es Vicepresidente de la Sociedad de Pescadores Mestas del Narcea en Asturias y Profesor Titular de Cartografía de la Universidad de Oviedo. También es topógrafo, geógrafo y fotógrafo, pero fundamentalmente se considera un pescador que encuentra en esta actividad la excusa para entender y fundirse con la naturaleza.

Escudo de Las mestas del Narcea. Sociedad de pescadores

La pesca es una actividad que se practica en libertad y en ámbitos de libertad. No hay pesca sin peces ni peces sin río. Los ríos son el escenario del arte de la pesca.

Con estas declaraciones de intenciones, José Antonio Suárez se ha hecho una voz con autoridad en el mundo del salmón, su vida, su ciclo y su lucha por la recuperación de una animal exclusivo y que desgraciadamente no se le trata como el estadio que se le querido dar: el Rey del río.

Así, con esta convicción arraigada en un hombre cuya palabra ha hecho su fuerza en la razón, escribe el prólogo de la fábula LA DANZA DE LOS SALMONES, de Mercedes Salisarchs. No tardó en hacerse cargo de este trabajo que realizó gustosamente y que es este documento el que da ese enfoque “técnico” a esa gran narración que es esta breve e inmensa obra que es La danza de los salmones.

Lo cierto es que el prólogo tiene a autoridad del conocimiento experimentado, y el toque magnífico de un maestro, porque el tono es pedagógico y reúne las características de inapelables de un texto sabio: engancha y es verdad.

José A. Suárez fue cofundador de la Asociación de las Mestas del Narcea, posiblemente la asociación de pescadores que más a hecho y aportado al cuidado y prevención de su casi posible desaparición del salmón atlántico de nuestras costas cántabras. Esperemos que no lo permitan, y que estos guardianes de todos, no desfallezcan en su lucha asociativa y particular.

Por interés y conocimiento del salmónido rey y por su calidad pedagógica, esta introducción que realiza José Antonio Suárez García en la fábula LA DANZA DE  LOS SALMONES, de Mercedes Salisarchs, creemos que hacemos mucho bien aportándolo al Blog como un artículo de fondo. Las fotos también son propiedad del autor del escrito y son las que aparecen a lo largo del relato del libro. De igual forma se presentan al lector como un documento inédito que invitamos a que nadie se lo pierda.

Macho con librea nupcialSi quieres leer un capítulo de este magnífica relato pincha en este ENLACE

El salmón atlántico (Salmo salar) pertenece a la familia de los salmónidos y es el pez de mayor tamaño que puede encontrarse en los ríos cantábricos. También es la pieza más codiciada por el pescador deportivo y, hasta la generalización de su piscicultura a finales de los 90, por el profesional.

Los adultos que remontan hoy los ríos asturianos tienen un peso medio próximo a los 5 kg., oscilando entre 1,3 kg. los más pequeños y 22 kg., el más grande del que tenemos constancia documental.

A lo largo de un complejo ciclo vital, el salmón pasa por diferentes fases en las que experimenta notables cambios morfológicos. De vientre blanco-anacarado, con flancos plateados y el dorso de un color azul-magenta metalizado, apenas existe diferencia entre machos y hembras cuando penetran en el río. El cuerpo, esbelto y comprimido lateralmente, remata en un acusado estrechamiento, denominado muñeca, al acercarse al pedúnculo caudal y está cubierto de manchas oscuras —en forma de aspa— que se van haciendo más escasas en torno a la cabeza, bajo la línea lateral y llegan a desaparecer en la mitad inferior del pez. Entre la aleta dorsal y la caudal se encuentra una pequeña aleta adiposa, sin utilidad motora aparente, que, mediante ablación, es utilizada en bioestadística para el seguimiento y control de la repoblación asistida o artificial.

A medida que se acercan al momento de la reproducción, el dimorfismo comienza a hacerse cada vez más patente. El color plateado de los flancos se torna cobrizo en las hembras mientras que en los machos se vuelve amarillento con pintas rojas dando lugar a una característica librea nupcial; también y sólo en los machos o bicales, la mandíbula inferior se desarrolla y se curva hacia arriba para formar una especie de gancho o beifo [foto página portadilla interior] que, en ocasiones y en grandes ejemplares, llega a taladrar el paladar superior.

El salmón es una especie anádroma, es decir, que nace en el río y desarrolla la mayor parte de su ciclo vital en la mar regresando después a las aguas continentales para la freza. El retorno o entrada se produce dilatadamente, por fases, mediante individos de pesos y edades distintas que penetran entre los meses de febrero a octubre. El desove, por el contrario, suele tener lugar en un corto período de tiempo: de principios de diciembre a principios de enero. El número de huevas que las hembras depositan depende de su tamaño y oscila entre los 1.000 huevos/kg en los añales (salmones de 2 ó 3 kg. de biomasa) a los 2.300 huevos/kg. de las grandes hembras de invierno (salmones de más de 7 kg. de peso).

Los huevos, previamente embrionados, eclosionan entre febrero y marzo, dependiendo de la temperatura de las aguas en las que se hallan depositados y de su fecha de fecundación. Para la eclosión es necesario acumular una temperatura de entre 400 y 450 grados-día, es decir, si la temperatura se mantiene constante en 5° C, se requieren para la eclosión 80 días y si la temperatura es en cambio de 10° C (como sucede en el Centro Ictiogénico de Las Mestas, sito en Quintana – Pravia) este período se reduce a un máximo de 45 días.

Alevin entre las piedrasTras el nacimiento, las larvas permanecen ocultas y escasamente activas en la gravera alimentándose del saco vitelino al que continúan adheridas. Se denominan entonces alevines vesiculados (yolk sack alevin). Pasadas cuatro semanas [foto lateral], los alevines han reabsorvido ese saco vitelino y se dispersan por el río, ocupando áreas de profundidad somera y corriente moderada donde comienzan a alimentarse de larvas de insectos. Los ingleses lo llaman en este momento The Fry que significa pececillo o alevín con verdadera forma de pez.

La necesidad de alimentación induce a estos alevines a un comportamiento territorial, defendiendo respecto a sus congéneres y a sus parientes, las truchas, las mejores posturas (es decir los lugares de alimentación y las oquedades del lecho en que se ocultan). Las altas temperaturas de los ríos asturianos (5 a 25º C) permiten un rápido desarrollo de los alevines, que a finales de su primer verano de vida alcanzan de 8 a 10 cm. de longitud furcal adquiriendo características morfológicas similares a las de la trucha común.

Alevines o "parr"Estos individuos jóvenes, llamados coloquialmente pintos (parr, en inglés) [foto lateral], lucen manchas circulares —o pintas— de colores negro a rojizo en ambos costados. Las diferencias más relevantes con respecto a la trucha común (Salmo trutta fario) son: el cuerpo más esbelto, la muñeca más estrecha y la escotadura más pronunciada en la aleta caudal. Además, la boca es más corta que la de la trucha y en algunas de sus aletas así como en las pintas rojas laterales carecen del llamativo reborde blanco de estas últimas.

Debido a la abundancia de nutrientes y a la temperatura del agua antes citada, los jóvenes pintos permanecen en los ríos asturianos menos tiempo que en el resto de los ríos del atlántico norte; normalmente de uno a dos años en los que sufren preferentemente el impacto de la actividad humana y también la predación de nutrias, aves pescadoras, grandes truchas e incluso de sus propios congéneres que reducen de forma importante su población. Llegada su primera o segunda primavera, cuando alcanzan una longitud de entre 12 y 15 cm. se producen profundos cambios morfológicos y fisiológicos que tienen por objeto adecuar el metabolismo del pez a las condiciones de vida en aguas salobres. Dicho proceso metamórfico se denomina esguinado y se manifiesta en una coloración llamativamente plateada que permite tanto la adaptación de la piel a la salinidad marina como una “nueva y necesaria mímesis ambiental”. Cada primavera esguina una parte de los salmones nacidos la primavera anterior y todos los que ya tienen dos primaveras, pero la proporción varía de acuerdo a las características de cada río y a las condiciones climáticas del momento.

Frente al comportamiento individualista del pinto, los esguines vuelven a manifestar actitudes gregarias que culminan en la formación de grandes cardúmenes o bandos, que se acercan progresivamente al mar impulsados por las crecidas primaverales. Antes de adentrarse definitivamente en el océano, suelen pasar un breve periodo de adaptación en áreas mareales y en la desembocadura sufriendo la predación de lubinas y aves marinas —como el cormorán— que adaptan su reloj biológico a esta coyuntura.

El ciclo de vida marina transcurre en aguas frías y ricas en nutrientes, actualmente muy alejadas de los ríos de origen. Los salmones procedentes de los ríos del litoral atlántico se concentran al sur de Groenlandia, en la Islas Faroes, en las inmediaciones de la Península del Labrador y frente a las costas de Noruega, principalmente. En estos lugares, las llamadas áreas de pasto, se mueven en pequeños bancos por aguas superficiales alimentándose de peces y crustáceos de escasa talla. Focas y orcas son entonces sus principales predadores.

El ciclo de vida marina es variable: uno, dos o tres años; raramente cuatro . Transcurrido este período los salmones regresan para la reproducción a su “lugar” de origen. Los mecanismos de guía y reconocimiento del arroyo natal, de la cuenca fluvial, o —principalmente— de un ámbito geomorfológico, son aún desconocidos, especulándose con la influencia de corrientes marinas, geomagnetismo, variaciones de salinidad, percepción organoléptica de las características bioquímicas de las aguas e incluso detección de hormonas secretadas por los juveniles que permanecen en el río. En Asturias, las más recientes investigaciones en materia genética han permitido caracterizar dos poblaciones diferenciada, una al este y otra al oeste, respectivamente, del Cabo de Peñas.

Salmon añal

A su llegada a la costa, los salmones suelen permanecer en las proximidades de la desembocadura de su río de origen, en las llamadas aguas de transición, adaptándose de nuevo a una agua dulce que fluye superficialmente sobre la salobre, más densa, y esperando una marea o una crecida que les facilite el remonte. Las primeras entradas son más bien escasas y se detectan a finales del invierno, de febrero a marzo. Suele tratarse de ejemplares de gran tamaño, más de 8 kg, que han pasado hasta tres y cuatro años en el mar y se denominan salmones vernales. Posteriormente las tallas y edades se van reduciendo progresivamente, al tiempo que aumenta el número de ejemplares. En torno a los meses de abril y mayo penetran los salmones mayucos, de entre 4 y 8 kg de peso y con sólo dos inviernos de vida marina. A lo largo del verano entran los salmones añales, de apenas 2 kg de peso y esguinados en la primavera anterior, por lo que han pasado un solo invierno en las aguas oceánicas. Por último, con las primeras crecidas otoñales y finalizado ya el periodo de pesca deportiva, suele detectarse la entrada de algunos ejemplares de gran tamaño y al menos dos inviernos de vida marina, que se dirigen directamente a las áreas de freza.

Salmon remontando el río Y es que la persecución de la que el salmón viene siendo objeto por parte del hombre, desde tiempo inmemorial, ha afectado principalmente a los salmones grandes y medianos cuya permanencia en el río hasta la época de freza se hace cada vez más difícil.

En su remontada a las cabeceras de los cursos fluviales los salmones no se alimentan, sobreviviendo a expensas de las grasas de reserva acumuladas durante su ciclo marino. Si se considera que el celo acontece en los meses de diciembre y enero, puede encontrarse una explicación lógica para la diferente distribución de talla de los salmones que entran en cada época del año. Los vernales o ejemplares que remontan los ríos en los últimos meses del invierno, deben ser capaces de aguantar casi un año de vida fluvial sin apenas alimento, por lo que son ejemplares de mayor talla y consecuentemente de una mayor reserva energética. Los añales, sin embargo, deben sobrevivir sólo algunos meses y pueden por ello ser de menor talla.

Macho y hembra emparejadosPreparando las "cunas" de la puestaSalmon desovando

A medida que se acerca el momento de la reproducción, los salmones comienzan a emparejarse [foto izquierda] y se vuelven enormemente territoriales. Se produce entonces en los frezaderos (zonas de río aptas para el desove) una especie de danza en la que machos y hembras se conocen y reconocen mutuamente tratando además de acotar un fregón, un espacio de dos o tres metros cuadrados donde poder desovar. Llegado el momento, la hembra excava, con potentes golpes de aleta caudal [foto central], una cama en las gravas del lecho fluvial. Posteriormente, deposita en dicha cama los huevos, que son fecundados casi de inmediato por el macho que se coloca para ello al lado de la hembra [foto derecha]. En ese momento las aletas se estiran, las mandíbulas se abren y los cuerpos palpitan estremecidos, vertiendo a las gravas originarias toda la simiente. Es una cópula impaciente que se realiza tras muchos meses de paciente espera; el éxtasis final, la creación de vida latente o embrionación…

Tras la fecundación la hembra procede a enterrar de nuevo la puesta en el fregón. En muchas ocasiones, se observa la participación de otros ejemplares machos más pequeños e incluso de juveniles precoces que aún no han esguinado, los llamados virones que contribuyen a fecundar la parte de la puesta no cubierta previamente y a suplir las deficiencias de algunos machos estériles o moderadamente fértiles.

Macho moribundo tras el desove

Macho moribundo tras el desove

Todo el proceso descrito: retorno, remonte del río y reproducción resulta agotador para unos animales incapaces de alimentarse en el medio fluvial. Por ello, los salmones que ya han frezado, los denominados zancados (kelts) [foto superior], apenas sin reservas energéticas y cubiertos de heridas son muy propensos a enfermedades fúngicas y mueren en un alto porcentaje de los casos. Habitualmente se dejan bajar río abajo para ocupar, preferentemente, las colas de los grandes pozos mientras su cuerpo experimenta una transformación, una especie de reesguinado que los convierta, otra vez, en salmones plateados. Finalizado este proceso, reagrupados de nuevo, las fuertes crecidas primaverales los ayudarán a volver al mar para emprender, juntos, un nuevo viaje de miles de kilómetros del que muy pocos retornarán para un segundo e incluso un tercer período reproductor, en casos excepcionales.

No importa morir, todos morimos; importa cómo morir, por qué morir…; importa el modo en que, mediante muerte, NATURALEZA (del latín natus, que significa nacer o renovarse) nos remita “siempre” a un nuevo nacimiento.

Final natural del ciclo de vida de un salmón

Este magnífica publicación de genética argentina, no deja de regalarnos puntualmente con esta publicación en español que nada tiene que envidiar a ninguna otra de factura anglosajona, con mucha más trayectoria en este tipo de publicaciones que las escritas en español.

Ya se encuentra disponible el número 38 del Magazine Digital Mosquero. Lo puedes encontrar tanto en formato PDF para descargar, y también en formato ISSUU para ver de manera On Line.

En este número encontrarán

Editorial: ¿Cuál es el límite?
Relato: Aluminé
Moscas argentinas: Lombardini Special
Relato: ¿Nada es para siempre ?
Relato: Aventuras de otoño
Reportaje: Cecilia Di Prinzio
Informe: Psicultura Arroyo Baguilt
ONG informa
Atado: Sandra Special

Sin duda, una de las mejores publicaciones de pesca con mosca en español.